I
Solo escuche un sonido de un
búho nocturno. Estaba rodeada de árboles sentía pasos que se acercaban a mi
intente correr pero me caí por una raíz salida de un árbol.
Yo ya estaba arrodilla en el
pasto con el pie torcido, en ese momento escuche un sonido irritante abrí los
ojos de golpe, todo había sido una pesadilla en eso tocaron la puerta de mi
habitación.
-Hazzele, ya levántate a
desayunar - me dijo al otro lado de la puerta Pamela, mi madre era una mujer de
treinta y nueve años de pelo castaño corto.
- Ya voy- eso fue lo único
que dije.
Me levante de mi cama, me
cambie con unos blues jeans, un polo celeste, unas zapatillas y una polera
ploma, me peine mi pelo castaño con un
cola arriba con Colette negro. Salí de mi cuarto en dirección al pasillo
adornado con pinturas de bosques, llegue a las escaleras para empezar a
bajarlas.
Cuando llegue al comedor ya estaba ahí mi mamá
estada acostado de mi madre estaba sentado Oscar mi padre. Mi padre era un
hombre alto y serio de cabello marrón oscuro vestido siempre con terno y
encorazado.
-Buenos días - dijo con sus
ojos negros mirándome con frialdad.
- Buenos días, Señor- le
dije, casi nunca le digo papá es que él la mayoría de veces esta fuera de casa
casi nunca lo veo.
Me senté al lado de mi mamá
al menos con ella hablo un poco, pero con quien más hablo es Trina, mi nana, me
cuida desde que tengo memoria. Trina era de pelo negro corto de unos treinta
años.
El desayuno fue de lo más
callado nadie dijo ni una sola palabra, removía con la cuchara el cereal que
era mi desayuno. Cuando ya termine de comer mi cereal de maíz con yogurt de
vainilla.
- Ya me puedo retirar - dije
mirando a mi padre a los ojos.
- Si, ya puedes retirarte - dijo
mi padre, me pare de la mesa para salir de ahí .Cuando estaba saliendo del
comedor sonó el timbre de la puerta.
- Yo voy - grite sabía que mi
padre me iba a decir que no debo gritar en la casa
Fui hasta la puerta para
abrirla, cuando la abrí me encontré con un chico alto de pelo pelirrojo de ojos
de color verdes con unos pantalones azules, una camisa blanca, una chaqueta
negra y zapatillas negras, era Harold mi mejor amigo.
- Ya estas lista Hazzele
-dijo Harold, la mayor parte de los días de vacaciones la pasaba con él.
-Sí, vamos- dije, saliendo de
la casa y cerrando la puerta.
Harold hizo parar un taxi
amarillo y subimos en él. El taxi avanzo aproximadamente veinticinco cuadras
hasta llegar a la cafetería "Element" era un sitio juvenil para
chicos entre los trece y dieciocho.
Element era una cafetería con pared blanca donde los chicos ponían lo que
quisiera sin corrección de nadie.
A Harold no le gustaba mucho
ese lugar, pero sabía que a mí sí así que iba de todas formas. Cuando entramos
todas las mesas estaban llenas, así que nos sentamos en el mueble azul apoyado en la pared. Una camarera alta y de
pelo mitad marrón y mitad rubio con una traje entero azul como de pintores se
nos acercó.
- ¿Que van a pedir? - dijo la camarera con una
sonrisa en el rostro.
- Yo solo un cappuccino -
dijo Harold un poco serio.
- Yo también un cappuccino -
dije y la señorita se marchó.
Me voltio y empezó a leer las
escrituras nuevas o dibujos nuevos que estaban en la pared. Uno me llamó la
atención escrito con plumón negro decía: "Este mundo sea convirtió en un
mundo perdido" rodeado de dibujos de hojas, me quede observando hasta que
Harold me agarró el hombro.
- Hazzele ya llegaron los
capuchinos - me dijo mientras agarraba una taza blanca.
- Te pasa algo Hazzele - me
dijo, pero yo no respondí solo empezó a tomar mi cappuccino.
- ¡Esta caliente! - grite, me
había quemado la lengua.
- Debes tomarlo despacio - me
reprocho Harold.
- Voy un rato a los servicios
higiénicos - dije, después de levantarme pensé que Harold era la clase de chico
refinado y es muy raro que sea mi mejor amigo. En realidad, en mi primer día de
escuela que fue hace más de nueve era la chica nueva a la que todos la tomaban
de burla, y un grupito de chicas y unos cuantos chicos empezaron a molestarme y
burlarse de mí. En ese momento aparece Harold y les grito a todos los que se
burlaron de mí nunca más me fastidiaron y desde ese momento Harold nacido mi
mejor amigo.
Bueno cuando me dirigí al
baño pude ver otra escritura parecida a la que vi acostado del mueble, pero
está tenía otras palabras "mundo....." me quede mirándolo hasta que
me choque con alguien de lo distraída que estaba. Decidí volver donde Harold ya
había terminado de tomar el cappuccino. Me senté y me tome mi cappuccino que ya
había enfriado.
- Hazzele como van las cosas
en tu casa - me dijo Harold poniendo la taza blanca en la mesita.
- Bien, como siempre no habló
con mi padre ni con mi madre - le dije.
- Pero, porque no te acercas
más a ellos - dijo el viéndome con sus ojos verdes.
- Ellos son los que se alejan
de mí, yo no de ellos Harold - dije con más fuerza en la voz.
- Bueno, entonces quieres ir
a buscar el libro que me contaste ese día - dijo Harold pagando la cuenta.
- Si, se llama Everlost- dije
emocionada porque me encanta leer y desde hace tiempo quiero leerlo.
- Pues vamos - dijo Harold
levantándose del mueble, yo le seguí, pero voltee para ver de nuevo ese escrito
en la pared "Este mundo se convirtió en un mundo olvidado" que
significaría eso no podía descifrarlo.
- Hazzele vamos - dijo Harold
tocando mi hombro.
- Si vámonos - dije
siguiéndole para salieron de Elemento.
Harold hizo parar un taxi
negro con rayas amarillas y nos subimos en él.
- A la biblioteca
"E-book" - dijo Harold al taxista, quien empezó a manejar en
dirección a la librería.
El camino fue lento y callado
Harold era el tipo de chico que hablaba mucho, pero hoy casi no ha hablado.
Cuando llegamos a E-book bajamos y Harold le pagó al taxista , entramos a
E-book había regular gente, nos recibió
una señora de unos cuarenta años de
estatura normal pelo corto y negro vestida con una blusa blanca que tenía
escrita Mrs. Doods ,falda larga marrón y tacos marrones.
- Buenos días en que le puedo
ayudar - dijo la amable señora.
- Tiene el libro Everlost -
dijo con una sonrisa.
- Sí, claro sígueme por
favor- me dijo la señora mientras se volteaba para ir por los estantes llenos
de libros. Mientras caminábamos por las estanterías había muebles donde te
podías sentar a leer libros.
La señora me guio hasta unos
estantes que al filo de madera una placa
que decía fantasía. La señora Doods cogió un libro de la mitad de la estantería
que tenía la portada de un bosque con una chica y un chico.
- Aquí tienes este es
Everlost - dijo la señora Doods
- Me lo puede anotar - dije
-Claro te lo llevas hoy y
puedes quedártelo dos semanas - dijo la señora Doods.
- Ya muchas gracias - le dije
y me fui.
- Y ahora adonde - me dijo
Harold atrás mío.
- Quisiera ir a leer al
bosque - le dije señalándole el libro.
- Sí, claro - dijo Harold con
su gesto de aprobación - estamos como a tres cuadras podemos ir caminando.
Yo asentí con la cabeza y
empezamos a caminar por las calles. Nos topamos con un grupo de chicas con el
pelo teñido de azul y morado que se quedaron viendo a Harold. Desde que conozco
a Harold ha tenido como cuatro
enamoradas, pero todas hijas de algún socio o amigo de su papá a él no le
importaba las chicas locas como aquellas.
Harold paso indiferente frente a las chicas, mientras ellas se remordían
dentro de su ser. Seguimos caminando hasta llegar al arco con rejas de
bienvenido al bosque, abrimos la reja un poco oxidadas de entrada al bosque.
Harold hizo un poco de disgusto hacia el bosque.
- Si quieres puedes irte - le
dije a Harold.
- Si es que tengo muchas
cosas que hacer y...- dijo Harold un poco dubitativo - me llamas cuando quieras
que te recoja.
- Ya claro Harold anda donde
debas ir - dije y entre en el bosque.
Camine entre los arboles por
un estrecho sendero del bosque. Hasta llegar a un banco de madera que
estaba en el centro de los árboles. Me
senté y empecé a leer Everlost.
Cada página era más
interesante que la anterior, que en Everlost si te olvidabas tu color de ojos
se cambiaban de color. Estuve horas leyendo el libro que era muy interesante.
Cuando se estaba atardeciendo
ya había terminado de leer el libro Everlost, saque mi celular del bolsillo de
mi pollera ploma para llamar a Harold.
- Aló - dijeron al otro lado
de la línea.
- Aló, Harold puedes venir
por mí - le dije con un poco de ruego.
- En diez minutos estoy a la
entrada del bosque espérame ya - dijo Harold.
- Ya, yo te espero chau - le
dije
- Chau - dijo él
Colgué el teléfono y me pare del banco para
caminar por el sendero. Camine a paso ligero por lo arboles, mientras caminaba
sentía que alguien me seguía voltio pero no había nada.
Acelere un poco el caminar hasta que alfan
llegue a las rejas y vi a Harold apoyado en un auto último modelo negro.
- Hola Harold y ese auto
- le dije a Harold.
- Me lo regalo mi padre -
dijo él.
- Pero tienes dieciséis todavía eres menor de edad - le dije
sorprendida el solo era un año mayor que yo.
- Mi padre tiene sus
contactos además ya se manejar - dijo mostrándome su licencia de conducir.
Me acerque y él me abrió la
puerta del copiloto, y entre. Harold se dio la vuelta y entro en el auto.
- Ya terminaste el libro - me
dijo Harold mientras conducía.
- Si, pero mañana lo voy a
entregar mañana quiero releerlo en la noche - le dije.
- No has comido ¿cierto? - me
dijo Harold arqueando la ceja y yo negué con la cabeza.
Harold que se debió del
camino se fue por otra calle, paso por Elemento que estaba abierto. Era como
las diez de la noche. Harold paro a unas tres cuadras pasando Element, él se
estaciono en el estacionamiento de un restaurante italiano que se llamaba
"Italianini".
Harold me abrió la puerta de
copiloto y entramos al restaurante era
muy fino .Él hablo con la camarera de la entrada, y nos enseñó una mesa de dos.
La camarera que estaba vestida con un vestido negro corto y un delantal blanco
se nos acercó.
- ¿Que van a pedir? - dijo la
camarera.
- Una pizza con dos tés
verdes - dijo Harold y la camarera se fue.
Esperamos un rato sin decir
una palabra, mire a mi alrededor el restaurante estaba casi lleno. La
decoración
Era de paredes anaranjadas
con cosas alusivas a Italia. No demoro mucho la camarera para traer dos tazas
de té verde y una pizza pequeña dividida en cuatro partes. Lo dejo en la mesa y
Harold agarro un trozo de pizza.
- Vas a comer Hazzele - dijo
Harold, yo solo asentí.
Cogí un trozo de pizza
seguido de un sorbo del té verde. Fue muy incómodo no cruzamos ni una solo
palabra, él no me habló y yo tampoco le hable. Cuando terminamos de cenar,
Harold pidió la cuenta a una de las camareras, pagó y nos fuimos hacia su auto
negro. Harold condujo callado y en silencio. Yo baje la ventana y vi a las
personas caminando por las calles apuradas sin pensar en un momento en parar de
correr.
- Sube la ventana - me ordeno
Harold, bueno le tuve que hacer caso y subí la ventana.
Cuando estábamos a unas dos
cuadras de mi casa Harold recibió un mensaje de texto de su celular, lo leyó
cambian su cara seria a la de asombró paró el auto.
- Hazzele puedes caminar
desde acá, además ahí está Trina - me dijo señalando la puerta de mi casa que
en la puerta estaba Trina a dos cuadras de donde estábamos.
- Este bien nos vemos mañana
- le dije y baje del auto.
- Si claro mañana nos vemos -
dijo en tono nervioso.
Camine una cuadra con el
libro Everlost entre mis manos hasta que Trina mi nana se voltio para verme y
vino corriendo hacia mí con cara de preocupación. Me tomo del brazo y me jalo
hacia un callejón que llevaba a algún lugar del bosque.
- ¡Que pasa Trina! - le dije elevando la voz.
- Nada Hazzele pero no grites
maldita sea - me sorprendieron las palabras de Trina, ella nunca me había
hablado así algo debe de estar pasando.
Me sabe de su mano
rápidamente y me quede parada ahí. Trina ya se había dado cuenta que me había
zafado de sus manos, voltio a verme y su cara no era de felicidad.
- Hazzele ven aquí ahorita
mismo - dijo con cara de furiosa.
- Sino que me vas hacer -
dije con un poco de miedo.
- Te llevare a la fuerza -
dijo con una mirada maliciosa.
Trina sonrió maliciosamente
con sus ojos de furia esa no era la Trina que me crio de niña quien le di toda
mi confianza ese era un mostró. Escuche unas pisadas que venían por atrás mío
se acercaban cada vez más quería gritar, pero cuando estaba a punto de gritar
sentí un golpe en la cabeza se me fue nublando la vista hasta quedar
inconsciente.