sábado, 28 de diciembre de 2013



I
                                                                               

Solo escuche un sonido de un búho nocturno. Estaba rodeada de árboles sentía pasos que se acercaban a mi intente correr pero me caí por una raíz salida de un árbol.
Yo ya estaba arrodilla en el pasto con el pie torcido, en ese momento escuche un sonido irritante abrí los ojos de golpe, todo había sido una pesadilla en eso tocaron la puerta de mi habitación.
-Hazzele, ya levántate a desayunar - me dijo al otro lado de la puerta Pamela, mi madre era una mujer de treinta y nueve años de pelo castaño corto.
- Ya voy- eso fue lo único que dije.
Me levante de mi cama, me cambie con unos blues jeans, un polo celeste, unas zapatillas y una polera ploma, me peine  mi pelo castaño con un cola arriba con Colette negro. Salí de mi cuarto en dirección al pasillo adornado con pinturas de bosques, llegue a las escaleras para empezar a bajarlas.
 Cuando llegue al comedor ya estaba ahí mi mamá estada acostado de mi madre estaba sentado Oscar mi padre. Mi padre era un hombre alto y serio de cabello marrón oscuro vestido siempre con terno y encorazado.
-Buenos días - dijo con sus ojos negros mirándome con frialdad.
- Buenos días, Señor- le dije, casi nunca le digo papá es que él la mayoría de veces esta fuera de casa casi nunca lo veo.
Me senté al lado de mi mamá al menos con ella hablo un poco, pero con quien más hablo es Trina, mi nana, me cuida desde que tengo memoria. Trina era de pelo negro corto de unos treinta años.
El desayuno fue de lo más callado nadie dijo ni una sola palabra, removía con la cuchara el cereal que era mi desayuno. Cuando ya termine de comer mi cereal de maíz con yogurt de vainilla.
- Ya me puedo retirar - dije mirando a mi padre a los ojos.
- Si, ya puedes retirarte - dijo mi padre, me pare de la mesa para salir de ahí .Cuando estaba saliendo del comedor sonó el timbre de la puerta.
- Yo voy - grite sabía que mi padre me iba a decir que no debo gritar en la casa
Fui hasta la puerta para abrirla, cuando la abrí me encontré con un chico alto de pelo pelirrojo de ojos de color verdes con unos pantalones azules, una camisa blanca, una chaqueta negra y zapatillas negras, era Harold mi mejor amigo.
- Ya estas lista Hazzele -dijo Harold, la mayor parte de los días de vacaciones la pasaba con él.
-Sí, vamos- dije, saliendo de la casa y cerrando la puerta.
Harold hizo parar un taxi amarillo y subimos en él. El taxi avanzo aproximadamente veinticinco cuadras hasta llegar a la cafetería "Element" era un sitio juvenil para chicos entre los trece y  dieciocho. Element era una cafetería con pared blanca donde los chicos ponían lo que quisiera sin corrección de nadie.
A Harold no le gustaba mucho ese lugar, pero sabía que a mí sí así que iba de todas formas. Cuando entramos todas las mesas estaban llenas, así que nos sentamos en el mueble azul  apoyado en la pared. Una camarera alta y de pelo mitad marrón y mitad rubio con una traje entero azul como de pintores se nos acercó.
-  ¿Que van a pedir? - dijo la camarera con una sonrisa en el rostro.
- Yo solo un cappuccino - dijo Harold un poco serio.
- Yo también un cappuccino - dije y la señorita se marchó.
Me voltio y empezó a leer las escrituras nuevas o dibujos nuevos que estaban en la pared. Uno me llamó la atención escrito con plumón negro decía: "Este mundo sea convirtió en un mundo perdido" rodeado de dibujos de hojas, me quede observando hasta que Harold me agarró el hombro.
- Hazzele ya llegaron los capuchinos - me dijo mientras agarraba una taza blanca.
- Te pasa algo Hazzele - me dijo, pero yo no respondí solo empezó a tomar mi cappuccino.
- ¡Esta caliente! - grite, me había quemado la lengua.
- Debes tomarlo despacio - me reprocho Harold.
- Voy un rato a los servicios higiénicos - dije, después de levantarme pensé que Harold era la clase de chico refinado y es muy raro que sea mi mejor amigo. En realidad, en mi primer día de escuela que fue hace más de nueve era la chica nueva a la que todos la tomaban de burla, y un grupito de chicas y unos cuantos chicos empezaron a molestarme y burlarse de mí. En ese momento aparece Harold y les grito a todos los que se burlaron de mí nunca más me fastidiaron y desde ese momento Harold nacido mi mejor amigo.
Bueno cuando me dirigí al baño pude ver otra escritura parecida a la que vi acostado del mueble, pero está tenía otras palabras "mundo....." me quede mirándolo hasta que me choque con alguien de lo distraída que estaba. Decidí volver donde Harold ya había terminado de tomar el cappuccino. Me senté y me tome mi cappuccino que ya había enfriado.
- Hazzele como van las cosas en tu casa - me dijo Harold poniendo la taza blanca en la mesita.
- Bien, como siempre no habló con mi padre ni con mi madre - le dije.
- Pero, porque no te acercas más a ellos - dijo el viéndome con sus ojos verdes.
- Ellos son los que se alejan de mí, yo no de ellos Harold - dije con más fuerza en la voz.
- Bueno, entonces quieres ir a buscar el libro que me contaste ese día - dijo Harold pagando la cuenta.
- Si, se llama Everlost- dije emocionada porque me encanta leer y desde hace tiempo quiero leerlo.
- Pues vamos - dijo Harold levantándose del mueble, yo le seguí, pero voltee para ver de nuevo ese escrito en la pared "Este mundo se convirtió en un mundo olvidado" que significaría eso no podía descifrarlo.
- Hazzele vamos - dijo Harold tocando mi hombro.
- Si vámonos - dije siguiéndole para salieron de Elemento.
Harold hizo parar un taxi negro con rayas amarillas y nos subimos en él.
- A la biblioteca "E-book" - dijo Harold al taxista, quien empezó a manejar en dirección a la librería.
El camino fue lento y callado Harold era el tipo de chico que hablaba mucho, pero hoy casi no ha hablado. Cuando llegamos a E-book bajamos y Harold le pagó al taxista , entramos a E-book  había regular gente, nos recibió una señora de unos  cuarenta años de estatura normal pelo corto y negro vestida con una blusa blanca que tenía escrita Mrs. Doods ,falda larga marrón y tacos marrones.
- Buenos días en que le puedo ayudar - dijo la amable señora.
- Tiene el libro Everlost - dijo con una sonrisa.
- Sí, claro sígueme por favor- me dijo la señora mientras se volteaba para ir por los estantes llenos de libros. Mientras caminábamos por las estanterías había muebles donde te podías sentar  a leer libros.
La señora me guio hasta unos estantes que  al filo de madera una placa que decía fantasía. La señora Doods cogió un libro de la mitad de la estantería que tenía la portada de un bosque con una chica y un chico.
- Aquí tienes este es Everlost - dijo la señora Doods
- Me lo puede anotar - dije
-Claro te lo llevas hoy y puedes quedártelo dos semanas - dijo la señora Doods.
- Ya muchas gracias - le dije y me fui.
- Y ahora adonde - me dijo Harold atrás mío.
- Quisiera ir a leer al bosque - le dije señalándole el libro.
- Sí, claro - dijo Harold con su gesto de aprobación - estamos como a tres cuadras podemos ir caminando.
Yo asentí con la cabeza y empezamos a caminar por las calles. Nos topamos con un grupo de chicas con el pelo teñido de azul y morado que se quedaron viendo a Harold. Desde que conozco a  Harold ha tenido como cuatro enamoradas, pero todas hijas de algún socio o amigo de su papá a él no le importaba las chicas locas como aquellas.        Harold paso indiferente frente a las chicas, mientras ellas se remordían dentro de su ser. Seguimos caminando hasta llegar al arco con rejas de bienvenido al bosque, abrimos la reja un poco oxidadas de entrada al bosque. Harold hizo un poco de disgusto hacia el bosque.
- Si quieres puedes irte - le dije a Harold.
- Si es que tengo muchas cosas que hacer y...- dijo Harold un poco dubitativo - me llamas cuando quieras que te recoja.
- Ya claro Harold anda donde debas ir - dije y entre en el bosque.
Camine entre los arboles por un estrecho sendero del bosque. Hasta llegar a un banco de madera que estaba  en el centro de los árboles. Me senté y empecé a leer Everlost.
Cada página era más interesante que la anterior, que en Everlost si te olvidabas tu color de ojos se cambiaban de color. Estuve horas leyendo el libro que era muy interesante.
Cuando se estaba atardeciendo ya había terminado de leer el libro Everlost, saque mi celular del bolsillo de mi pollera ploma para llamar a Harold.
- Aló - dijeron al otro lado de la línea.
- Aló, Harold puedes venir por mí - le dije con un poco de ruego.
- En diez minutos estoy a la entrada del bosque espérame ya - dijo Harold.
- Ya, yo te espero chau - le dije
- Chau - dijo él
 Colgué el teléfono y me pare del banco para caminar por el sendero. Camine a paso ligero por lo arboles, mientras caminaba sentía que alguien me seguía voltio pero no había nada.
 Acelere un poco el caminar hasta que alfan llegue a las rejas y vi a Harold apoyado en un auto último modelo negro.
- Hola Harold y ese auto -  le dije a Harold.
- Me lo regalo mi padre - dijo él.
- Pero tienes dieciséis  todavía eres menor de edad - le dije sorprendida el solo era un año mayor que yo.
- Mi padre tiene sus contactos además ya se manejar - dijo mostrándome su licencia de conducir.
Me acerque y él me abrió la puerta del copiloto, y entre. Harold se dio la vuelta y entro en el auto.
- Ya terminaste el libro - me dijo Harold mientras conducía.
- Si, pero mañana lo voy a entregar mañana quiero releerlo en la noche - le dije.
- No has comido ¿cierto? - me dijo Harold arqueando la ceja y yo negué con la cabeza.
Harold que se debió del camino se fue por otra calle, paso por Elemento que estaba abierto. Era como las diez de la noche. Harold paro a unas tres cuadras pasando Element, él se estaciono en el estacionamiento de un restaurante italiano que se llamaba "Italianini".
Harold me abrió la puerta de copiloto  y entramos al restaurante era muy fino .Él hablo con la camarera de la entrada, y nos enseñó una mesa de dos. La camarera que estaba vestida con un vestido negro corto y un delantal blanco se nos acercó.
- ¿Que van a pedir? - dijo la camarera.
- Una pizza con dos tés verdes - dijo Harold y la camarera se fue.
Esperamos un rato sin decir una palabra, mire a mi alrededor el restaurante estaba casi lleno. La decoración
Era de paredes anaranjadas con cosas alusivas a Italia. No demoro mucho la camarera para traer dos tazas de té verde y una pizza pequeña dividida en cuatro partes. Lo dejo en la mesa y Harold agarro un trozo de pizza.
- Vas a comer Hazzele - dijo Harold, yo solo asentí.
Cogí un trozo de pizza seguido de un sorbo del té verde. Fue muy incómodo no cruzamos ni una solo palabra, él no me habló y yo tampoco le hable. Cuando terminamos de cenar, Harold pidió la cuenta a una de las camareras, pagó y nos fuimos hacia su auto negro. Harold condujo callado y en silencio. Yo baje la ventana y vi a las personas caminando por las calles apuradas sin pensar en un momento en parar de correr.
- Sube la ventana - me ordeno Harold, bueno le tuve que hacer caso y subí la ventana.
Cuando estábamos a unas dos cuadras de mi casa Harold recibió un mensaje de texto de su celular, lo leyó cambian su cara seria a la de asombró paró el auto.
- Hazzele puedes caminar desde acá, además ahí está Trina - me dijo señalando la puerta de mi casa que en la puerta estaba Trina a dos cuadras de donde estábamos.
- Este bien nos vemos mañana - le dije y baje del auto.
- Si claro mañana nos vemos - dijo en tono nervioso.
Camine una cuadra con el libro Everlost entre mis manos hasta que Trina mi nana se voltio para verme y vino corriendo hacia mí con cara de preocupación. Me tomo del brazo y me jalo hacia un callejón que llevaba a algún lugar del bosque.
- ¡Que pasa Trina!  - le dije elevando la voz.
- Nada Hazzele pero no grites maldita sea - me sorprendieron las palabras de Trina, ella nunca me había hablado así algo debe de estar pasando.
Me sabe de su mano rápidamente y me quede parada ahí. Trina ya se había dado cuenta que me había zafado de sus manos, voltio a verme y su cara no era de felicidad.
- Hazzele ven aquí ahorita mismo - dijo con cara de furiosa.
- Sino que me vas hacer - dije con un poco de miedo.
- Te llevare a la fuerza - dijo con una mirada maliciosa.
Trina sonrió maliciosamente con sus ojos de furia esa no era la Trina que me crio de niña quien le di toda mi confianza ese era un mostró. Escuche unas pisadas que venían por atrás mío se acercaban cada vez más quería gritar, pero cuando estaba a punto de gritar sentí un golpe en la cabeza se me fue nublando la vista hasta quedar inconsciente.